Cuando se gana, perdiendo o se pierde al ganar...
"Maestra, literal nos estamos muriendo de hambre, no tenemos para comer, mi padre no da nada, lleva un año separado de mi mamá y no pasa manutención..."
(J.M., 2019).
Pequeño fragmento del diálogo con una estudiante de la licenciatura en Trabajo Social, después, de lo que podría llamarse una clase espectacular.
Así me sentía, grandiosa! había transmitido a mis estudiantes, lo valioso que resulta realizar una entrevista con estricto apego en la técnica de recolección de datos psicobiográficos. Cerré con broche de oro, al mostrar un ejemplo, cumpliendo los lineamientos metodológicos, sistemáticos y profesionales; de cómo se presenta la información de la vida de una persona. Oh, si! ya todo estaba dicho con respecto al tema- bueno eso pensaba- ya podía cerrar mis documentos, apagar el ordenador y recoger mis cosas para marchar a casa. Y es que a veces, uno cree que ha terminado cuando tan solo es el inicio; de igual forma, que se cree haber iniciado, cuando ya todo acabo.
Así me sentía, grandiosa! había transmitido a mis estudiantes, lo valioso que resulta realizar una entrevista con estricto apego en la técnica de recolección de datos psicobiográficos. Cerré con broche de oro, al mostrar un ejemplo, cumpliendo los lineamientos metodológicos, sistemáticos y profesionales; de cómo se presenta la información de la vida de una persona. Oh, si! ya todo estaba dicho con respecto al tema- bueno eso pensaba- ya podía cerrar mis documentos, apagar el ordenador y recoger mis cosas para marchar a casa. Y es que a veces, uno cree que ha terminado cuando tan solo es el inicio; de igual forma, que se cree haber iniciado, cuando ya todo acabo.
Los estudiantes participaron, atentos y con preguntas nutrían su curiosidad; ninguno parpadeaba, ni se asomaba al mundo de la pantalla negra, para leer notificaciones que vibraban en los bolsillos de sus batas o pantalones. En el rostro, se observaba el creciente deseo profesional de ser ellos los protagonistas, ser cada uno el entrevistador y tener enfrente a un "usuario" a quien sustraer por medio de preguntas la historia de su vida.
El estudio de caso, que expuse en esa ocasión, era el de un hombre de 32 años, que abandono a su familia, es decir, mujer y dos hijos; cuando los niños tenían 2 años el mayor y seis meses de edad , el más pequeño. Después de 5 años de abandono, la mujer decide demandar la patria potestad de los hijos. De este hecho emana mi participación, se me contrata como perito en materia de psicología para realizar el perfil psicológico de este hombre y emitir el dictamen profesional.
La encomienda debe ser realizada con estricto apego a la ley, a través de la evaluación psicológica forense, con metodología científica y el uso del razonamiento hipotético-deductivo para alcanzar la proeza de integrar en un informe llamado Dictamen, el diagnóstico clínico-forense del caso.
Con sus batas amarillas, algunas decoloradas por ser lavadas a diario; a causa del calor incesante que con mucha facilidad logra exprimir cada poro de la piel para evaporar los jugos de la carne joven; mismos que al combinarse con el aire acondicionado del salón de clase, generan olores de humanos cargados de sueños, anhelos del saber y sendas batallas internas de frustración, injusticia e impotencia. Estos sabores se quedan impregnados en los hilos de poliester de esas batas amarillas cansadas de vestir. Cada estudiante estaba atento a la lectura del dictamen y las ventanas del alma parpadeaban para devorar cada palabra escrita y proyectada en el pizarrón blanco. El final de la clase fue la lectura del dictamen, la cual con voz de orgullo emití: "A criterio de la suscrita, M.P.J. no es apto psicológicamente para ejercer la
patria potestad de sus hijos". Con caras de asombro y aceptación, los jóvenes estudiantes aprobaban el veredicto del dictamen. Se mostraban identificados y quizá en transferencia con sus propias historias de vidas, juzgaban el dictamen como si se tratase de sus propias familias.
-Si, doctora- alzaba la mano una estudiante, afinaba la garganta para evitar o disfrazar el quiebre de la voz al intentar dar su opinión al respecto- el abandono y la irresponsabilidad en la manutención de los hijos debe tener consecuencias para esos adultos que se niegan a ser responsables de sus hijos, como en mi casa...- nuevamente se escucho un pequeño quiebre de voz, acompañado del enrojecimiento de la cara y la dilatación de las pupilas; pero decidida a ser escuchada continuo- quien ocupa el lugar de mi padre se llama Raul, nos abandono desde hace un año y no pasa dinero para nuestra la manutención, mía y de mi hermanita. El salón quedo perplejo y en silencio. No se trataba de un caso extraordinario, desafortunadamente es uno más que se siente como "normal y común", tan común que duele ver cuántos aprobaban con sus cabezas la aportación de la valiente. Lo que impacto fue que se alzo la voz dormida de quien no hablaba en las clases.
Sus ojos se inundaban de agua que emerge del corazón y de lo mas profundo del ser; pero ganaba el coraje y la contención secaba a las dolidas, se sabia expuesta y no quería ser juzgada como aquel sujeto del dictamen. Con atención a su demanda, le señale continuar y empoderandola le pregunte- Teresa, ¿qué recursos has utilizado para resolver esta situación?- Doctora fui con un abogado para asesorarme y lejos de conseguirlo me desalento. Tengo 22 años y aunque estudio la ley lo exime de mantenerme por la edad; y mi hermanita dejo de estudiar el bachillerato, por que mi madre no podía cubrir la mensualidad de la escuela. Que los juicios tardan dos años o más, son costosos y que no podíamos ganar por las atenuantes antes mencionadas. Las dolidas se deslizaron por sus mejillas pigmentadas de coraje y vergüenza.
Sin dejar de mirarla, pensé intervención en crisis, saque le manual de mi cabeza: Slaikeu (1996) intervención de primera instancia: Primeros Auxilios Psicológicos, que duran minutos o, como mucho, horas. El objetivo es restablecer el enfrentamiento inmediato al evento:
• Otorgar apoyo
• Reducir el peligro
• Enlace con recursos de ayuda
Demonios! mi cara era un poema, sentía la impotencia y sabor amargo de nuestro sistema de justicia, la realidad dolorosa y el calvario del camino legal. Entendía perfectamente las condiciones de la adversidad que atravesaba en su historia de vida la estudiante, no podía quedarme callada, no quería hacerlo.
Teresa, comprendo lo que sientes y te agradezco que compartas tu experiencia de vida, que te parece si ahora que concluya la clase, me acompañas al cubo (departamento de psicopedagogía) y ahí analizamos a detalle el caso, con la esperanza de que juntas obtengamos algunos recursos que puedan ser de ayuda ¿aceptas?. Asintió con la cabeza secándose las lágrimas y respirando a fondo.
Para los demás- me dirigí a la clase- escriban las reflexiones del caso, ¿Quién ganó en este caso? ¿Quién perdió?; desde luego cada respuesta con el sustento justificado del razonamiento hipotético- deductivo de la ciencia- levante un poco la voz para recaptar la atención de los estudiantes- y quiero finalizar, esta clase reflexionando en voz alta, algunas veces jóvenes -mire a los ojos a Teresa- ganamos cuando perdemos; y otras, perdemos cuando ganamos.
-Si, doctora- alzaba la mano una estudiante, afinaba la garganta para evitar o disfrazar el quiebre de la voz al intentar dar su opinión al respecto- el abandono y la irresponsabilidad en la manutención de los hijos debe tener consecuencias para esos adultos que se niegan a ser responsables de sus hijos, como en mi casa...- nuevamente se escucho un pequeño quiebre de voz, acompañado del enrojecimiento de la cara y la dilatación de las pupilas; pero decidida a ser escuchada continuo- quien ocupa el lugar de mi padre se llama Raul, nos abandono desde hace un año y no pasa dinero para nuestra la manutención, mía y de mi hermanita. El salón quedo perplejo y en silencio. No se trataba de un caso extraordinario, desafortunadamente es uno más que se siente como "normal y común", tan común que duele ver cuántos aprobaban con sus cabezas la aportación de la valiente. Lo que impacto fue que se alzo la voz dormida de quien no hablaba en las clases.
Sus ojos se inundaban de agua que emerge del corazón y de lo mas profundo del ser; pero ganaba el coraje y la contención secaba a las dolidas, se sabia expuesta y no quería ser juzgada como aquel sujeto del dictamen. Con atención a su demanda, le señale continuar y empoderandola le pregunte- Teresa, ¿qué recursos has utilizado para resolver esta situación?- Doctora fui con un abogado para asesorarme y lejos de conseguirlo me desalento. Tengo 22 años y aunque estudio la ley lo exime de mantenerme por la edad; y mi hermanita dejo de estudiar el bachillerato, por que mi madre no podía cubrir la mensualidad de la escuela. Que los juicios tardan dos años o más, son costosos y que no podíamos ganar por las atenuantes antes mencionadas. Las dolidas se deslizaron por sus mejillas pigmentadas de coraje y vergüenza.
Sin dejar de mirarla, pensé intervención en crisis, saque le manual de mi cabeza: Slaikeu (1996) intervención de primera instancia: Primeros Auxilios Psicológicos, que duran minutos o, como mucho, horas. El objetivo es restablecer el enfrentamiento inmediato al evento:
• Otorgar apoyo
• Reducir el peligro
• Enlace con recursos de ayuda
Demonios! mi cara era un poema, sentía la impotencia y sabor amargo de nuestro sistema de justicia, la realidad dolorosa y el calvario del camino legal. Entendía perfectamente las condiciones de la adversidad que atravesaba en su historia de vida la estudiante, no podía quedarme callada, no quería hacerlo.
Teresa, comprendo lo que sientes y te agradezco que compartas tu experiencia de vida, que te parece si ahora que concluya la clase, me acompañas al cubo (departamento de psicopedagogía) y ahí analizamos a detalle el caso, con la esperanza de que juntas obtengamos algunos recursos que puedan ser de ayuda ¿aceptas?. Asintió con la cabeza secándose las lágrimas y respirando a fondo.
Para los demás- me dirigí a la clase- escriban las reflexiones del caso, ¿Quién ganó en este caso? ¿Quién perdió?; desde luego cada respuesta con el sustento justificado del razonamiento hipotético- deductivo de la ciencia- levante un poco la voz para recaptar la atención de los estudiantes- y quiero finalizar, esta clase reflexionando en voz alta, algunas veces jóvenes -mire a los ojos a Teresa- ganamos cuando perdemos; y otras, perdemos cuando ganamos.
Arito, febrero 2019.
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