DIALOGOS SIN GENERO
DIALOGOS SIN GENERO
HOLA, CUATILLA, NECESITO UNA CITA PARA TERAPIA (JCCE, 2010)
Las llamadas que más teme un psicólogo son la de los familiares o amigos. Se nos hace creer que somos diferentes a los médicos, quienes sí pueden atender los aspectos de salud de esos grupos, por el contrario esta contraindicado para un psicólogo atender terapéuticamente a amigos y familiares. Sin embargo, cuando uno como profesional esta en proceso de terapia puede supervisar el caso para conservar la objetividad que se requiere.
Una mañana, que parecía de lo mas monótona por la rutina de levantarme, desayunar, arreglarme para ir al trabajo, manejar, checar tarjeta y correo para sentarme a realizar las sesiones de clase que impartiría durante la semana, de forma inesperada giro ciento ochenta grados. A pesar de ser octubre, había mucho calor y el sol insistía hacer sentir su presencia como si fuera mayo. El cielo estaba despejado, el azul era tan claro como los ojos de aquel que me llamaría. Al rededor de las diez, acostumbro a tomar una colación, como lo refiere el experto en nutrición cinco comidas de las cuales dos son un pequeño aperitivo que consiste en frutas y semillas. El desayuno de las cinco de la mañana ya había sido procesado y la tripa gritaba desesperada porque consideraba que estaba siendo maltratada al no obtener alimento, siempre imagino ante el rugir del estomago que se esta llevando una batalla entre dos grandes víboras una llamada anaconda y otra solitaria, cuando ambas están despiertas y en guerra hacen los sonidos de Chewbacca, ese wookie bipedo alto, peludo, robusto, inteligente y sumamaente sensible, cuando llora por ver a Han Solo congelado. Me levante e intenté agarrar las nueces y el yogurth que correspondía ese día en la dieta pero me detuvo el móvil que se hizo presente con el sonido de una llamada. Lo tome y reconocí el nombre que aparecía en la pantalla "Cuatillo", muy tranquila salí de la oficina para contestar, la recepción dentro de esta es muy mala, casi siempre se corta la señal.
Escuche su voz y aunque conteste con alegría, recibí un hola adusto, seco, como si no se tratase de la persona que sabia estaba hablando. Su voz dura, contenida, amable pero reprimida como si le pesará soltar las palabras, me desconcertaron y todavía más al escuchar la demanda. Aquel amigo me llamaba para tener una cita como profesional. Al escucharlo, respondí de la misma forma, corta asertiva y directiva. Así esta en el manual de procedimientos de atención. Quedamos de acuerdo en el día, la hora y los honorarios. El motivo de consulta aun no estaba claro, si bien se había separado de su esposa y cómo suele darse en esos casos había mucha confusión. Me quede pensando en algunas de las frases que alcanzo a decir, quiero una cita creo que para mi y no sé si para los niños...o te llevo a los niños y después, sé que lo necesito pero ellos me preocupan mucho y prefiero que los atiendas a ellos. Mi respuesta ante sus demandas confusas, fue te veo a ti a las cuatro de la tarde, el miércoles y en el consultorio.
Escogí ese día, por que los martes voy a análisis y este caso debía de llevarlo a supervisión, antes de escuchar más; y sobretodo para tener respuestas claras y profesionales para el miércoles...
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