EROS Y TANATOS (AMOR Y MUERTE)



"Cada vez que me pelaba con el estúpido, terminaba teniendo un hijo" 

(GEVH, 2019).


Uno de las  actividades que más disfruto como docente, es la supervisión de las historias psicobiográficas, que elaboran los estudiantes de la asignatura de Salud Mental. Consiste en un proyecto integrador de las  teorías y técnicas revisadas durante el período de clases. Eligen una persona y con autorización de la misma, proceden a realizar una investigación de historia de vida. Utilizan las entrevistas, la observación directa y aplican encuestas o test para valorar la personalidad del entrevistado. Después de obtener los datos, se reúnen en equipos de trabajo y discuten, sintetizan e integran, además, confrontan con las conceptualizaciones teóricas y los aspectos fundamentales que se observan la vida de la persona. Emiten un análisis de las carencias, dificultades o áreas de oportunidad que tiene esta persona, según su etapa de desarrollo y momento de vida. Por último, aportan sugerencias de tratamiento o de intervención para mejorar la calidad de vida y el bienestar psicológico desde la perspectiva de su profesión (Trabajo social o Enfermería).

En una cultura que normaliza la violencia, podría la frase del inicio emitir carcajadas, por la estructuración, simple, honesta, básica y primitiva. Pero como lo describe Freud, existe una relación entre el chiste y el inconsciente. Las pulsiones de Eros y Tanatos viven en colecho, compartiendo las sabanas húmedas del placer y la crudeza latigante de la agresión.

Entraron  cinco canarios, al cubo golpeteándose uno con otro, pues el espacio limitado de la jaula del saber asignada al departamento de psicopedagogía, solo permite el acomodo de tres almas y por lo regular anoréxicas. Características que no se cumplieron con este grupo de estudiantes que rebasados en número y en peso, resultó toda una hazaña que acomodaran sus pieles ávidas de la caricia de Atenea.  Colocaron en su rostro la seriedad de la entrega, para responder a lo que llaman la autoridad.  Abrieron el documento para leerlo y sacaron sus teléfonos; (ahora ahí se hacen anotaciones o grabaciones en vivo de las supervisiones) pidiendo permiso para usar la aplicación de grabar la sesión y aclarando que utilizarían la tecnología en vez del lápiz y el papel, para guardar las observaciones de su trabajo.

Les sugerí que me describieran el caso, mientras la tecnología permitía el acceso a sus apuntes. Una voz femenina, casi siempre son las mujeres que por numero e iniciativa ganan o se posesionan de la palabra hablada. Esta vez fue por demás significativo que una mujer hablara de la vida de otra mujer, mas allá de una simple descripción y exposición del caso, rápido comprendí que lo estaba en juego era el emancipamiento femenino. Mire a mi estudiante y le indique con una cálida mirada de aprobación que hablará por esa mujer.

Doctora, se trata de una mujer de 52 años de edad con 4 hijos. Se separo de su marido hace 20 años, pero todavía no lo supera. Es una mujer ruda, trabaja y saco adelante a sus hijos. El marido la golpeaba porque estaba alcoholizado. Ahí sentí el vuelco en el estómago y sin contención, moviendo mi cabeza de un lado a otro, detuve a la estudiante.

Espera, chula! escucha tu frase - al mismo tiempo la buscaba en el documento, por que me he dado cuenta de que como hablamos escribimos, la encontré, la señale en amarillo y les dije- aquí hay un grave problema de salud pública que viola los derechos humanos y el otro es  una enfermedad crónica; Cual es cual?- los estudiantes buscaban en sus cabezas la mejor respuesta pero parecían no encontrarla o peor aún la crudeza de la realidad levantaba las defensas de negación y represión del conocimiento, seguramente mas de una historia de vida se cruzaba para evitar expresar con certeza ese saber que se sabe pero que el miedo ahoga en la garganta.
Nuevamente una voz femenina emitió su opinión- Creo que se trata de que el alcoholismo es una enfermedad...- correcto señale con alegría y al ver sus rostros desorbitantes por no saber qué más decir continue con el análisis.
El alcoholismo es una enfermedad que muchas veces acompaña a la violencia hacia la pareja, misma que resulta un problema de salud publica y que afecta gravemente los derechos humanos de las mujeres. Decir que por causa del alcohol, el hombre golpea a una mujer es despojarlo de la responsabilidad social y jurídica de sus acciones. Convertirlos en causa y efecto como profesionales es peligroso. Un hecho es que el señor tenga una enfermedad crónica con la falta de control hacia la ingesta de bebidas embriagantes; y otro es el hecho de que este hombre además manifiesta falta de control de los impulsos agresivos. Ambos hechos nos señalan el descontrol, pero solo uno de ellos nos representa la violación a los derechos humanos hacia otra persona y ese es el de la violencia.
Los estudiantes apuntaban la reflexión en sus teléfonos para después escribir de forma correcta la descripción del caso.













Comentarios

Entradas más populares de este blog

DIALOGOS SIN GENERO